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lunes, 16 de febrero de 2009

BIOTECNOLOGÍA CUBANA COMO EJEMPLO DE INTEGRACIÓN

Por Andrés Ticona Arenas
http://solucionesbiotecnologicas.blogspot.com/

Coincidente con la reciente celebración del 50 aniversario de la revolución cubana, en lo que va del año esta nación caribeña tuvo sendas visitas oficiales por parte de los presidentes suramericanos Rafael Correa, Cristina Fernández y Michelle Bachelet. Todos consideraron en sus agendas recorridos guiados por instituciones relevantes en investigación como el Centro de Ingeniería y Biotecnología (CIGB), firmando convenios de proyectos de cooperación en esta importante área científica e industrial en las que Cuba ocupa ya un lugar de vanguardia mundial, pese a las dificultades por el conocido bloqueo económico (1). También cabe mencionar que en el 2008 se dieron las visitas y firma de convenios de similar orden con el presidente de China Hu Jintao, el presidente de Rusia Dmitri Medvedev y el presidente de Venezuela Hugo Chávez.

A decir del jefe de Estado ecuatoriano Rafael Correa, el acuerdo entre su patria y Cuba implementará en lo inmediato cinco proyectos concretos, sobre vacunas, combates de vectores por medio de biotecnología, procesamiento y complementos nutricionales. La mira a mediano y largo plazo es la creación de un conglomerado latinoamericano para obtener ciertos medicamentos, cuya producción sólo puede hacerse a gran escala y de forma estratégica para combatir problemas como el cáncer, enfermedad frente a la cual Cuba viene desarrollando notables avances en vacunas terapéuticas (2)

El convenio cubano-argentino considera la construcción de un centro binacional de biotecnología para la producción estratégica conjunta de medicamentos oncológicos y retrovirales así como vacunas. Ya en noviembre del 2008 el país gaucho había firmado un convenio para crear la primera sede latinoamericana del Centro Internacional para la Ingeniería Genética y la Biotecnología (ICGEB, por sus siglas en inglés), organismo intergubernamental perteneciente al sistema de la Organización de las Naciones Unidas (3). La instalación de ambos centros sería en los edificios del llamado Polo científico Argentino que se hallan en construcción y cuya inauguración se prevé para el 2010, en el marco de la celebración de los 200 años de la nación argentina. Cabe resaltar que esto va de la mano de la reciente implementación en este país de una política legislativa agresiva en cuanto a la repatriación de investigadores argentinos y también para evitar la llamada fuga de talentos.

Los recientes acuerdos suscritos por la mandataria chilena Michelle Bachelet y su homologo cubano Raúl Castro corresponden a un Plan de Acción 2009-2010. Este buscaría dar impulso a un convenio bilateral de cooperación científica y tecnológica implementado desde 1996 y del que a la fecha se tendría avances en 32 proyectos de intercambio en el marco de líneas de investigación común (4). El plan en cuanto a biotecnología consta de objetivos en salud, en etapa exploratoria mutua y de intercambio, y de agricultura, en fases de promover la cooperación en investigación, capacitación y perfeccionamiento de tecnologías de producción y extensión en proyectos como el desarrollo de nuevas variedades resistentes a patógenos y bioinsumos como biopesticidas y de fertilizantes naturales a partir del manejo de los residuos.

Existen en suma lecciones de proyectos bilaterales que surgen y se proyectan sobre un reconocimiento en el gran éxito cubano en biotecnología, del que sólo su altas cifras en patentes hablan por si solos. Hay elementos esenciales de este notable avance, a parte del alto porcentaje presupuestal del que goza la ciencia y educación cubana. Estas son rientaciones mínimas de los que países como el nuestro poco se preocupan en desarrollar como por ejemplo la coordinación estratégica interinstitucional. Precisamente, tal como coinciden los directores de sus centros de investigación, una de las características de la biotecnología cubana es la integración entre todas las entidades; siempre interviene más de un centro en los diversos procesos y lo que les da fuerza en comparación con otros países.

A este paso integrador del notable desarrollo biotecnológico cubano, el fomento de una mayor complementación científica y tecnológica entre nuestro país y la republica de Cuba es algo que va camino a ser trascendental considerar y exigir.

miércoles, 14 de enero de 2009

La experiencia cubana:BIOTECNOLOGIA, INNOVACION Y SALUD PUBLICA

Se necesita una muy buena base de investigación científica más muy buenas conexiones entre la investigación, la producción, la educación y la salud pública.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/
Por Alberto Díaz *
¿Cómo hacer para que las nuevas tecnologías, especialmente las basadas en la biología cuyos productos y servicios se aplican en salud humana, lleguen temprana y adecuadamente a toda la población? ¿”Que inventen otros” y nosotros distribuimos y aplicamos, o también dominamos tecnologías productivas en institutos del Estado y nuevas empresas de biotecnología? ¿Cómo utilizar (y fortalecer) la investigación en biología molecular, celular, clínica, en microbiología, inmunología, en fin, biomédica, que es de calidad en el país, para innovar, fabricar vacunas, medicamentos, diagnósticos? ¿Cómo relacionar empresas innovadoras de biotecnología con el Ministerio de Salud?
Es cierto que en general se confunde innovar con inventar. El primero se refiere a un largo camino desde la idea, su desarrollo en el laboratorio, su desarrollo productivo, su producción, sus controles, registros, regulaciones, costos, hasta colocarlo en el mercado y venderlo, si es posible no sólo en un país. También es cierto que cuando hablamos de innovar en salud se piensa en patentes (PI) y altos costos de los medicamentos. Para mejorar el acceso a los productos esenciales hay que considerar tres aspectos de la innovación: a) tecnológico, para que sea nuevo y de mejor costo; b) social, para asegurar su distribución y, c) adaptable, para que los productos y servicios sean implementados por las comunidades para su uso local. (Ch. Gardner, Health Affaire, 2008).
Teniendo esto en cuenta para responder a estas y otras preguntas relacionadas se necesitarían varias hojas, pero los artículos publicados en los medios sobre los 50 años de la Revolución Cubana sumados al viaje de la Presidenta y su comitiva esta semana a Cuba, me hicieron recordar que un aporte remarcable de la Revolución, de sus científicos y tecnólogos, es el de la biotecnología para la salud de su población. Por lo tanto, exponer brevemente lo que han hecho en estos 50 años (más concreto, en los últimos 20/25 años) es una manera de responder a las preguntas iniciales y tal vez sirva como modelo a adaptar.
Una rápida mirada de la investigación en inmunología en Cuba muestra una comunidad de más de 600 inmunólogos entrenados, unas 10 instituciones relacionadas con la investigación en este campo, sistemas de formación para investigadores clínicos y básicos, una red nacional de 137 laboratorios de inmunoensayos (diagnósticos que usan técnicas inmunológicas) y varios centros de producción de vacunas, anticuerpos, biofármacos y sistemas de diagnósticos.
Uno de sus principales científicos, el Dr. Agustín Lage, director del CIM (Centro de Inmunología Molecular), ha reflexionado sobre estos temas, exponiendo las características de cómo desarrollar la sociedad del conocimiento en los países del sur, cómo beneficiarnos de la ciencia y la tecnología que producimos y que se puede resumir en el título de su artículo publicado en Nature Immunology: “Biotecnología cubana: conectando la investigación en inmunología con la salud pública”, donde señala que lo más remarcable de la inmunología (biotecnología) cubana es “su muy fuerte conexión con la salud pública”. Podríamos reemplazar inmunología por biología para cubrir el sector de manera general.
Algunos de sus resultados: Cuba cuenta con el programa de vacunación más amplio del mundo (reconocido por OPS y otros organismos internacionales) que incluye cobertura universal para recién nacidos con vacunas contra 13 diferentes enfermedades; vigilancia epidemiológica con el uso de inmunoensayos para más de 20 enfermedades; los hospitales usan regularmente medicamentos como interferón, anticuerpos monoclonales, citoquinas y otros biofármacos que son desarrollados y producidos en sus centros tecnológicos.
Es cierto que no se puede atribuir el éxito en salud pública, un logro social donde intervienen muchos actores, a la intervención médica o al uso de tecnologías modernas, pero es indudable que la investigación en inmunología y el uso de la biotecnología industrial han contribuido a la reducción de la mortalidad infantil hasta llegar a 6 por cada 1000 nacimientos y la esperanza de vida llega ahora a los 77 años. La combinación de estos factores ha permitido que varias enfermedades infecciosas hayan desaparecido (poliomielitis, difteria, sarampión, paperas) y otras controladas o reducidas en su aparición (H.influenzae b; hepatitis B; meningoencefalitis).
“¿Cómo fue que se realizó la construcción de la conexión entre la investigación en inmunología (biología) y la salud pública?”, se pregunta Lage y se responde: “El principal ‘puente’ conectando ambos sectores es la biotecnología”.
Esto no es una sorpresa dado que el 70/75 por ciento de los productos en el mercado global de biotecnología están relacionados a la inmunología. Desde hace poco más de 20 años la industria biotecnológica fabrica estas complejas moléculas biológicas con la pureza, sistematización, escala y calidad con que lo hace la tradicional industria farmoquímica. Muchos de los biofármacos y vacunas son desarrollados por las NEB (Nuevas Empresas de Biotecnología) y producidos, comercializados por las grandes farmacéuticas.
Retornando a Cuba, con base en la educación general y en la salud pública de las décadas anteriores, a mitad de los ‘80 comienza a construirse un polo que involucra a más de 40 organizaciones con 12.000 empleados que incluyen 7000 científicos e ingenieros. Varias de estas organizaciones fueron diseñadas para elaborar medicamentos que permitieran dirigir la biotecnología industrial en Cuba: hoy sus productos se exportan a 40 países. “Once vacunas; más de 40 moléculas terapéuticas (incluye anticuerpos monoclonales y proteínas recombinantes); sistemas de inmunodiagnóstico (incluyendo equipos para microELISA), son fabricados en Cuba. El ‘pipeline’ tiene 91 nuevos potenciales productos; más de 60 estudios clínicos se están realizando con la participación de 65 hospitales. Los centros de biotecnología de Cuba han presentado unas 900 patentes en el exterior”, explica Lage.
Estas cifras no están mostrando lo esencial: para lograrlas se necesitó una muy buena base de investigación científica más muy buenas conexiones entre la investigación, la producción, la educación y la salud pública. A lo que se debe sumar la integración de equipos multidisciplinarios que trabajan en diferentes temas, sectores, pero que con objetivos comunes, permiten generar nuevas ideas, tecnologías y productos.
Algunos países en vías de desarrollo innovadores, surgieron en los últimos años como fabricantes y comercializadores de medicamentos y vacunas (China, India), que en general son promovidos desde los ministerios de Industria o de Ciencia y Tecnología, pero no desde los de Salud y no se integran fácilmente entre ellos. El ejemplo de Cuba y en algunos casos de Brasil, puede ayudar a que tengamos otra mirada uniendo la fuerte investigación biomédica de Argentina, con las industrias de medicamentos y nuevas empresas de biotecnología y las necesidades de la salud pública.
* Director Programa de Biotecnología del INTI. adiaz@inti.gob.ar

martes, 18 de noviembre de 2008

FUGA DE CEREBROS Y PROYECTO NACIONAL

Por Andrés Ticona Arenas

Como todos los años desde 1994 en las primeras semanas de agosto y enero se realizan los llamados Encuentro Científico Internacional (ECI) de invierno y verano respectivamente. Estos eventos que en su inicio fue organizado por un esfuerzo de científicos peruanos que trabajan en el extranjero, exponiendo y disertando sobre sus investigaciones con científicos y estudiantes residentes en el país, ahora en los últimos años son convocados por las más importantes instituciones de investigación científica pública y privada del país en un importante intercambio sobre la situación y perspectivas de la ciencia y tecnología en nuestra patria. Sin embargo, como para no perder la idea original, desde que tales eventos encontraron tal trascendencia interinstitucional, ya sea un día antes o después de dichos encuentros el grupo promotor de este importante proceso, organizados en el Centro de Preparación para la Ciencia y Tecnología (Ceprecyt) y la Red Internacional de Ciencia y Tecnología, viene organizando los denominados Seminario Científico Internacional (SCI) de invierno y verano (1).

El tema central de de los últimos ECI y el SCI realizados en agosto pasado fue el desarrollo sostenible. Al respecto en el SCI el destacado biólogo genetista peruano Carlos Bustamante que labora en la Universidad de Berkeley, en su conferencia magistral titulada Avances en la comprensión de las fuerzas en el ADN y Un Experimento Piloto para el Retorno de Científicos Peruanos Residentes en el Extranjero, justamente trató el factor más esencial en este tema, lo que comúnmente se denomina “fuga de cerebros” o la migración de gran parte de nuestra gente más capacitada por mejores oportunidades en el extranjero.

El Dr. Bustamante expuso una idea que ya empezaría a materializarse bajo el apoyo de la Universidad Cayetano Heredia, teniendo como objetivo en una primera fase que los estudiantes de ciencia dedicados a la biología molecular encuentren mejores posibilidades de investigación en nuestro propio país. Esta se basa en una experiencia similar que según refirió viene teniendo éxito en España cumpliendo los mismos fines y para la cual el soporte técnico fue otorgado por el laboratorio que él lidera.

El proyecto consistiría en la construcción de un laboratorio con un microscopio de pinzas ópticas y que estaría a la vanguardia en un campo específico y exclusivo derivado de la principal línea de investigación que desempeña su Laboratorio, referido al estudio de las moléculas individuales asociadas los mecanismos de expresión del ADN. Lo que se aspiraría es tener un centro de alta especialización y de vanguardia en América Latina, cuyas investigaciones y publicaciones se efectuarían en un trabajo en red y por ende con réditos compartidos, bajo la condición que este espacio sea de libre acceso a todo estudiante o científico interesado en este rubro de investigación.

De este modo se impulsaría que esta experiencia sirva como modelo para que otros investigadores que así como él tienen que residir en el extranjero se animen a efectuar experiencias similares, consiguiendo así también una paulatina forma de retornar al país lo aprendido.

Sin duda que la propuesta de Experimento Piloto del Dr. Bustamante merece y debe de gozar no sólo de la mejor expectativa sino todo el apoyo posible por del Estado y la sociedad en su conjunto. No cabe duda que por la propia naturaleza de la iniciativa, la sola germinación de esta experiencia marcaría un rumbo trascendental para nuestro desarrollo nacional. Sin embargo, aún siendo un éxito todo el loable proceso que se plantea, esto no dejaría de ser sólo una forma parcial de combatir el problema al cual se hace mención mientras no considere el problema estructural del proyecto de desarrollo nacional.

La “fuga de cerebros” en el plano de la ciencia y tecnología obedece en mayor magnitud al problema estructural nacional y no será resuelto mientras no exista un verdadero proyecto de país. Por ejemplo existe escaso financiamiento de cursos de postgrado en las universidades públicas sin contar con becas a este nivel, junto a una casi nula articulación interinstitucional bajo un rumbo estratégico de por lo menos la poca investigación científica y tecnológica que se promueve; lo que se traduce en poca oportunidad laboral y de especialización para los recién egresados en carreras afines. Esto se complementa con las estrategias en curso de potencias mundiales de recepción diferenciada de migrantes, pues requieren de “importar” mano de obra calificada para su propio proyecto de desarrollo nacional, ofertando para ello facilidades en becas de estudio de postgrado.

En ese sentido, hay que también reconocer y felicitar que la propuesta del Dr Carlos Bustamante abre un trascendental curso para empezar a centrar el debate de esta problemática, apelando a la creatividad e involucramiento de la comunidad científica nacional en general.

(1) Ver http://www.cienciaperu.org/